10 habilidades colaborativas que toda persona debería tener
El trabajo en equipo es el cuerpo y alma de todo lugar de trabajo.
Incluso quienes asumen bastante responsabilidad como independientes hacen trabajo colaborativo. Por este motivo, saber trabajar en equipo es una habilidad importante que cualquier persona debe desarrollar.
El trabajo en equipo fomenta la eficiencia, la vinculación y lo solidaridad, pero solo si lo haces bien. Y en un centro de trabajo, el trabajo en equipo no siempre se da con tanta facilidad. Desarrollar habilidades colaborativas requiere esfuerzos y crecimiento continuo, sobre todo cuando tienes a docenas de personas trabajando en el mismo proyecto.
Los grupos donde reina un ambiente colaborativo sano se benefician del trabajo conjunto y brindan a los individuos la independencia necesaria para llegar al éxito. Aprender más sobre los distintos tipos de habilidades y como desarrollarlas es el primer paso para lograr avances.
¿Qué son las habilidades colaborativas?
Las habilidades colaborativas son las habilidades blandas interpersonales que contribuyen a la productividad de las interacciones grupales. Algunos ejemplos de habilidades colaborativas son la gestión de conflictos, el respeto y la escucha activa; cada una de ellas estimula diálogos y proyectos fluidos.
Los grupos que trabajan bien de forma conjunta cuentan con fuertes habilidades colaborativas. La correlación es directa. Pero cuáles habilidades necesitas puede depender del tipo de equipo en el que trabajas. Un equipo de desarrolladores de software tal vez requiera comunicación y paciencia para depurar un código entre todos, y un equipo de producto tal vez necesita más autoconciencia y empatía para compartir ideas sin emitir juicios. Todas estas habilidades están relacionadas con el objetivo común del equipo.
10 habilidades colaborativas que no pueden faltar en ningún equipo
Las habilidades para construir equipos son cualidades únicas que estimulan la colaboración productiva. Determinan la capacidad de los miembros del equipo para trabajar con otras personas y hacer que se sienten seguras y apreciadas en el lugar de trabajo; sin dejar de innovar y cumplir su cometido.
Estas 10 habilidades no pueden faltar en ningún equipo:
1. Comunicación
La comunicación encabeza la lista porque además de fomentar una mejor colaboración, es indispensable para lograrla. Si las personas compartimentan la información, los demás miembros del equipo no tienen una idea clara de lo que se va tachando en la lista de tareas pendientes. Y esto genera confusión, errores e incluso conflictos.
Los miembros del equipo siempre deben expresarse de manera clara y frecuente, sin importar si trabajan con autonomía o están trabajando en grupo. Sin embargo, se requiere hilar fino para encontrar un equilibrio entre lo anterior y un exceso de comunicación. Los mensajes de chat incesantes pueden llegar a distraer y muchas juntas pueden consumir tiempo valioso. Por esto, la comunicación es una habilidad difícil de desarrollar.
2. Escucha activa
La escucha activa es una habilidad comunicativa que beneficia tanto a quienes hablan como a quienes escuchan. Cuando escuchamos de forma activa, nos fijamos en lo que la otra persona está diciendo; no estamos pensando en lo que vamos a decir a continuación.
Cuando practicamos la escucha activa, nuestro lenguaje corporal y comunicación no verbal como mantener contacto visual y asentar la cabeza son señales de que estamos prestando atención. También repetimos lo que acabamos de escuchar, confirmando así que lo entendemos. De esta manera, todas las personas que participan en la conversación se sienten más cómodas y se evitan malentendidos.
3. Respeto
Para llevarse bien, no hace falta que las personas del equipo sean mejores amigos o amigas. Basta con que haya respeto mutuo y que las personas se enfoquen en soluciones, en vez de discusiones.
Los miembros del equipo que se respetan se cuidan de reaccionar de manera negativa en momentos difíciles y enfrentan los desacuerdos con apertura en vez de hostilidad. Esto es de especial importancia para gerentes, porque tal vez alguien del personal que no se siente respetado no esté dispuesto a hacer el mismo esfuerzo o compartir sus ideas. La clave reside en brindar feedback constructivo, evitar reacciones emocionales y respetar las diferencias entre las personas.
4. Solución de conflictos
Los conflictos son inevitables, incluso son sanos. Un conflicto constructivo hace aflorar ideas opuestas y anima a los equipos a probar nuevas formas de trabajar, a romper los moldes existentes, en definitiva, a crecer. Marca la diferencia entre terminar una reunión antes por pura frustración e iniciar una conversación productiva sobre dónde se origina esta frustración.
Los miembros de equipo con sólidas capacidades de solución de conflictos escuchan sin emitir juicios, abordan los problemas conforme van surgiendo en vez de obviarlos y se enfocan en solucionarlos. Y cuando resulta imposible llegar a un acuerdo, hay que saber cómo negociar de manera respetuosa un compromiso.
5. Rendición de cuentas
La fuerza de un equipo es la misma que la de los individuos que lo forman. Si todas las personas asumen la responsabilidad por las tareas que deben realizar y cuando las cosas van mal lo reconocen, habrá menos conflictos. No se trata de atribuir culpas sino de honestidad con respecto a errores y pasos en falso.
La rendición de cuentas también incluye asumir la responsabilidad por errores sin esperar la intervención de alguien del equipo de liderazgo, como un jefe de proyecto. Todos cometemos errores, y si admitimos los nuestros, evitaremos problemas en el futuro. Y si existe ya un precedente para este tipo de comunicación, esto llevará a procesos de trabajo más fluidos para todo el equipo.
6. Delegar
Los líderes más fuertes saben cómo delegar cargas de trabajo de manera adecuada para que uno sola persona no tenga una cantidad excesiva de tareas. Y los miembros del equipo que son buenos delegando también saben cuándo están asumiendo un exceso de tareas. Decir "no" a un exceso de trabajo evita errores y agotamiento que pueden obstruir el flujo de trabajo.
Puedes empezar sobre el pie derecho delegando con claridad, roles y responsabilidades, comunicando de manera abierta sobre el ancho de banda de cada uno con ayuda de herramientas de planificación que visualizan la distribución del trabajo.
7. Solución de problemas
Los equipos enfrentan problemas todos los días. A veces sencillos, como darle al a un miembro recién llegado acceso a las herramientas, o más complejos como crear una hoja de ruta para un proyecto entre todas las personas. Las habilidades de solución de problemas les ayudan a lidiar con estos problemas sin pisarse.
En los grupos que resuelven los problemas de manera sana, cada persona puede decir lo que piensa y opinar antes de que se pongan de acuerdo sobre el camino a tomar. Además, abordan los obstáculos con un enfoque centrado en soluciones.
8. Una mente abierta
Una de las mejores cualidades de un miembro de un equipo es una mente abierta: la capacidad de apreciar y respetar las diferencias de los demás y aprender de ellas. Además de cosechar nuevas ideas, las personas de mente abierta fomentan la creación de un lugar de trabajo más seguro e inclusivo.
Sin una mente abierta, nunca podrás aceptar por completo las sugerencias de otras personas o comprender sus perspectivas cuando las cosas salen mal. Un equipo repleto de gente terca puede quedarse anquilosado en sus formas antiguas y carecer de la ideas necesarias para poder avanzar.
9. Autoconciencia
Las situaciones tensas o estresantes en el trabajo suelen provocar respuestas emocionales, independientemente de si decidimos compartirlas o no. Ser consciente de nosotros mismos nos ayuda a identificar nuestros propios sentimientos y reconocerlos cuando estamos reaccionando con dureza.
Tenemos que ser honestos con nosotros mismos, aprender qué nos hace saltar e identificar nuestros puntos fuertes y débiles. No pasa nada por admitir que tienes un exceso de tareas y que no cuentas con las habilidades o herramientas adecuadas para hacer el trabajo. Al fin y al cabo, si hablas sin reservas puedes evitarle al equipo un problema y aprenderás algo nuevo sobre ti mismo.
10. Confianza
Generar confianza requiere tiempo y una suma de muchas otras habilidades que tenemos que desarrollar. Para empezar, los miembros del equipo pueden mantener una comunicación sólida, respetarse mutuamente y enfrentar los conflictos con calma. Asumir la responsabilidad del trabajo y de los errores también ayuda.
Los miembros del equipo que confían, saben que pueden contar con los demás para realizar la tarea, admitir errores o problemas y ayudar a resolverlos. Esta es la clave para un equipo productivo cuyos miembros cuentan con los demás en lugar de evitar el trabajo colaborativo.
Cómo mejorar tus habilidades colaborativas
Si bien las habilidades blanden parecen sencillas, muchas veces resultan más difíciles de estimular que las habilidades duras porque cuesta más definirlas. Para aprender una nueva metodología de gestión de proyecto o a escribir código puedes tomar un curso, pero convertirte en un compañero de equipo confiable es un esfuerzo que solo puedes hacer sobre la marcha, en el trabajo.
Estos son algunos consejos para mejorar tus habilidades colaborativas:
Establece objetivos: el cambio no se da si no sabes qué objetivo quieres lograr. Establece un objetivo e intenta desarrollar una habilidad a la vez; así evitarás sobrecargarte a ti mismo. Tal vez en el pasado sacaste conclusiones precipitadas en vez de escuchar de manera activa. En conversaciones, procura poner más atención para poder absorber todo lo que dice la otra persona.
Solicita feedback: pedir que te brinden feedback honesto sobre habilidades blandas puede hacerte sentir vulnerable. Nadie quiere le digan que no son los mejores en asumir responsabilidades o resolver conflictos. Pero los puntos débiles también son áreas de oportunidad. Así que pide a un amigo o compañero de trabajo que te ayude a identificar las habilidades colaborativas que puedes mejorar.
Observa a los otros miembros del equipo: quizás en tu equipo haya alguien con una extraordinaria habilidad de escucha o que es buena a la hora de resolver conflictos. Observa cómo esta persona lidia con este tipo de situaciones e imita sus hábitos. A la larga, estas habilidades te resultarán naturales.
Cómo mencionar tus habilidades colaborativas en tu currículum
Las habilidades blandas no son apenas fundamentales para el trabajo que estás haciendo ahora. También son cruciales para los empleos para los cuales vas a postular en el futuro. Comunicación o solución de problemas pueden ser el factor que te distingue del resto, así que no dejes de mencionar estas habilidades.
Aquí te explicamos cómo mencionar tus habilidades colaborativas en tu currículum:
Incluye habilidades relevantes: investiga cuáles valores son cruciales para la empresa donde quieres trabajar e incluye habilidades que se ajustan a estos valores. Si una organización presume sus políticas de inclusión, destaca tu habilidad de mostrar respeto y tu mente abierta.
Pon ejemplos: elabora de manera breve para cada habilidad blanda que mencionas. Si destacas tus habilidades organizativas, da un ejemplo de algo que organizaste.
Lo bueno si breve, dos veces bueno: mejor opta por unas pocas habilidades importantes con ejemplos en vez de escribir una lista del mandado. Las habilidades colaborativas son apenas una pequeña parte del documento e incluir muchas puede sugerir que estás esforzándote en exceso.
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